lunes, 14 de diciembre de 2015

lunes, 30 de noviembre de 2015

martes, 24 de noviembre de 2015

POR QUE ?





¿Por qué nadie me entiende? ¿Por qué nadie me escucha? ¿Por qué a veces me juzgan? Porque tú que eres tan especial para mí, ni siquiera capaz eres de escucharme.Piensas que todo es fácil, pero si te pusieras en mi lugar Te aseguro… Que la vida preferirías quitarte. Mas sin embargo, no lo haría, Sería sólo una tontería. Sólo me juzgas sin saber, por qué lo hago o por qué lo digo, sólo yo sé lo que siento Sólo que no me dejas expresarlo. Me quedo con la palabra entre los dientes, Porque comienzas a hablar de ti sin preocuparte por mí. Preocupado  estoy por mí Por sentirme siempre triste Yo quisiera todo esto ignorar Y fingir que soy feliz, Y dejar de pensar que me estoy muriendo por dentro… Domingo M.C.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

martes, 25 de agosto de 2015

MI SOLEDAD...........



Yo hoy en día no tengo una soledad , yo tengo muchas soledades y cada una de ellas tiene su calidad y sus atributos.  La mayoría de mis soledades, yo mismo me las invento; otras, los dioses me las regalan.

Cada una de ellas tiene su encanto y al mismo tiempo su amargor… un amargor que degusto a veces como medicina.  Medicina que no cura nada pues vuelvo a estar solo, a respirar el silencio de mis madrugadas.
Es muy triste sentirse solo en medio de una muchedumbre por eso prefiero mi soledad pura: Yo y mi nada.
Así, si acaso cayera esa lágrima se sentiría también sola, sin nadie que la secara.

Practicar la soledad es prepararse para la muerte, la soledad última y definitiva. Es también desearla pues es paz y descanso y ya el aire no pesa, ni duele el pecho, ni se cierra la garganta. Pero esta nada de mis ahoras tiene un silencio y no es agradable; es monótono, de un morado sutil, de un timbre cruel, incansablemente cruel.  Por eso, cuando ya sin físico que pueda recoger las ondas del aire, habrá otra nada más noble y verdadera.

Esta nada de hoy es engañosa pues hay algo en ella… No obstante es mía, y mientras que la tenga tendré algo. Por eso no puedo odiar a mi soledad pues sin ella me obligo a salir al mundo y no tengo excusas para el sueño, para el abandono, para sumergirme en esa verdadera nada. Me arropo en ella, pues, y quedo dormido en su silencio gris que me sirve de manta y de almohada. Si acaso, odio la mañana, el nuevo día donde he de pretender otra vez que tengo fuerza y a veces hasta pretendo que tengo compañía.
Con mi soledad tengo esperanzas de alcanzar esa eternidad una vez y de por todas… ¡Ay! ¿Por qué se tarda tanto?

¿Y habrá alguien que me eche de menos?

Si me dejaron solo cuando estaba solo, si nadie vino a recogerme, nadie a secarme esa lágrima, si nadie llamó a mi puerta, si nadie preguntaba, si nadie se dio cuenta...  ¿Qué harán cuando me haya ido?
Y a mí… ¡qué se me importa!


Domingo Martin C.