jueves, 14 de julio de 2016

jueves, 16 de junio de 2016

miércoles, 11 de mayo de 2016

SENTIMIENTO







¿Qué sentido tiene seguir escribiendo unas cartas que nunca va a ser leídas? ¿Con qué objeto alguien se desnuda lentamente con palabras si no desea que alguien aprecie tal desnudez? ¿Para qué encontrar el orden y la manera exacta de expresarse reveladoramente, si nadie se va a sorprender? Y no porque el correo falle, el Internet no funcione, el cartero se duerma o la red se vuelva lenta, sino porque simplemente, luego de expresar todos tus sentimientos y recalcar en letras tus intenciones, uno no desea que ese mensaje llegué a su destinatario final.
Y es justamente esta carta la que escribo ahora mismo, la que mis ojos han releído ya cientos de veces, la que me tomó tanto tiempo escribir, la que me llevó a pensar en muchas personar y recordar miles de lugares en cada una de sus frases. Esa que habla de amoríos pasajeros, de deseos no cumplidos, de sufrimientos superados, de escondites no encontrados y de sueños alcanzados, pero que al final está dirigida solo a una persona que aún no alcanzo a reconocer, que vislumbro cada día en mi corazón , que entreveo al cerrar los ojos, que mis emociones anhelan pero mi corazón aún no alcanza.

Una persona tan humana como yo: llena de defectos, cargada de virtudes, con la convicción de lo mejor pero a la espera siempre de lo peor. De hueso y carne. De palabras fuertes pero dulces. De carácter contundente pero flexible. Con un corazón romántico pero de piedra y un cerebro brillante pero perturbado. Que tenga sueños entre algodón de azúcar, pero que al despertarme mis pies estén en la tierra y observe con claridad todo lo que me rodea. Una persona que aunque tenga claridad en lo que desea, ponga obstáculos a la hora de ser complacida.

Alguien que golpee mi puerta y venga con muchas maletas en las que conserva lo peor de su pasado y lo mejor de su ser. Que no le importe quién pasó por mi cama y respete mi decisión de no saber quién lo ha hecho por la suya. Que comprenda que he despertado en soledad más de 7.000 mañanas. Alguien que me enseñe a amar, a respetar y a añorar. Que no le importe si su sábana tiene arrugas o si está perfectamente tendida. Que ame la comida. Que no se bañe los domingos. Una persona como tú.

Esta carta está dirigida ti, ser humano esbelto y de piernas bellas . Que está tan cerca de mí como el mar de la arena, pero tan lejos como el sol de la luna. Tú que agitas mi respiración y me dejas sin aliento. Irrumpe en mi vida sin ser buscado, llega sin ser llamado, pon en desorden los cuadros entre los que he vivido.

Sin embargo no atenderás esta carta, jamás sabrás que te ansío, nunca conocerás lo mucho que te deseo, las miles de noches en las que te he soñado, lo mucho que te necesito. Pues esta es solo una carta más, si una más  la que escribo en compañía del valor y la gallardía.
D.M.C.

martes, 10 de mayo de 2016

HOLA CORAZON




HOLA SI, TE ESCRIBO A TI MI CORAZON.
AQUEL QUE ALGUNA VEZ LATIÓ EN MI PECHO,
AQUEL QUE ALGUNA VEZ AMÓ...

Corazón:

Te escribo esta carta para saber de ti, me cuentan que estás solo y triste como yo. Quiero que sepas que te extraño mucho y pedirte perdón por haberte entregado, pero cuando ella me dijo que te cuidaría para siempre... no pude más que creer en ese ángel que alguna vez me dijo "Te amo!!!". Hoy, hundido en esta triste melancolía, quise escribirte, al fin me atreví, si no lo hacía antes es porque me faltaba el valor de decirte "lo siento". Cuando venía de regreso de estar con ella muy en lo profundo de mi alma sabía que ese era el final... no sé porqué... sabía que te abandonaba, sabía que no te volvería a ver...

No quiero que sufras porque ya no estás conmigo, sigue viviendo corazón, sigue... hazlo por mí, yo, desde que te perdí, he muerto. Algún día estaremos de nuevo juntos como antes... te lo prometo. Te pido un último favor... no dejes de decirle aunque ella ya no te quiera escuchar cuánto la amas, que siempre serás suyo si ella te quiere aceptar, y si no lo hace pues bien... siempre hay un descanso para quien sabe amar, siempre hay un final para la soledad... siempre hay un sueño que soñar...

Gracias por haber sido parte de mí.


D.m.c.