Cuando empezamos nuestra
relación no sabía ciertamente qué iba a resultar. A veces asusta enamorarse,
poner en el otro un montón de expectativas, abrirse y que eso provoque dolor.
Cuando apareciste sentí que conmovías mi interior, pero no podía decir que fuera
verdadero amor.
Uno nunca sabe si el
sentimiento por el otro es el amor verdadero, simplemente porque nunca existió antes,
pero contigo existe el amor verdadero.
Poco a poco empezaron a
cambiar cosas en mí, cosas en ese nosotros que se iba redimensionando , y todo
adquirió nuevos colores, nuevos significados.
El que estuvieras junto a mí
borró todo lo demás, y el pasado ya no tuvo poder sobre mí. Mi vida, si hoy
muriera, habría tenido un sentido: haberte amado. Por eso ya valió la pena
haber nacido.
Claro que parece vacío
decirlo así, con palabras, y mi cuerpo es incapaz de expresarte lo que siento.
Esto que siento por tí es un fuego que me consume, y ni las palabras, ni los
besos, ni el sexo logran detener este incendio.
Eso debe ser el tan nombrado
verdadero amor.
Todo lo que te dije expreso
cuando digo
Te amo.
Domingo Martin C.

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